27 sept 2013

LUNARES ASESINOS

Hace poco me han extirpado un lunar. Tengo muchos de ellos repartidos por toda la extensión de mi piel, como sé que algún día podrían malignizarse, visito periódicamente a la dermatóloga para que los evalúe.
Esta vez había pedido una interconsulta con ella dado que en la espalda no me veo bien los lunares y los que sí me lo veían, me habían comentado que alguno de ellos estaba feo, raro, más grande, llamaba la atención, negativamente.
Al hacerme la exploración, poco a poco me fue pidiendo que me quitase una prenda, luego otra, para así ver otros lunares, hasta que me quedé en bragas, literalmente. Efectivamente, los primeros que observó fueron aquellos de la espalda que yo le había indicado. Sin embargo, no fueron los que más llamaron su atención.
Después de un extenso e intenso vistazo de mis lunares y demás marcas se dirigió a los pies. Sí, también tengo en los pies, y en los dedos, párpados, orejas, etc, etc. Al ver uno de mis dedos, lo observó muy atentamente, y sí, ése es el que no le gustó.
No es malo ahora, pero la situación y su carácter creciente no le gustaron, por tanto me indicó la sugerencia de extirparlo. Por supuesto, yo acepté sin dudarlo un momento, por un trozo de piel oscura en un dedo yo no me arriesgo a sufrir un melanoma, al menos si puedo evitarlo así.
Tal y como me comentó ella, ha sido algo molesto, más que nada, por la situación, no poder mover un dedo del pie durante 15 días, supone otras cosas como no poder caminar bien, a parte de las curas y demás revisiones. Sí señor, 15 días para quitar esos puntos. Y es que ese lunar además de haber crecido, debe ser que no tenía ganas de desaparecer, dado las raíces que había echado en mi dedo. Me han metido un bocado, así como los vampiros más chulos.
Ya me han quitado los dichosos puntos, sólo debo cuidarme esa zona de la piel para que poco a poco, vaya terminando de adecuarse la cicatriz al resto de la piel que la rodea y así suavizarse cada vez más.
En uno de esos momentos mentales raros, que espero todo el mundo tenga, mi imaginación se hizo eco de ese bocado y de ese lunar que ya no estaba ahí.
Pensé por un instante que si decidieran extirparme todos los lunares, me quedaría llena de bocados, por todo mi cuerpo, tal que un queso grüyer. No sólo eso, también pensé en si todos mis lunares tomasen vida y se pusiera de acuerdo en hacerme daño. La visión, imaginación, no sé cómo llamarlo, desvarío, fue tan horrenda, que inmediatamente mi mente racional frenó ese estado de actividad mental.
Puedo parecer friki, majara, o simplemente una mente imaginaria tarada en este mundo lleno de sucesos dañinos, tanto física como emocionalmente.